Subir presupuesto a una campaña sin estrategia es la forma más rápida de quemar dinero. Antes de tocar el administrador de anuncios, definimos qué problema de negocio está resolviendo la campaña: ¿más citas?, ¿más seguidores cualificados?, ¿más ventas directas? Cada objetivo cambia por completo cómo se construye el embudo.
Revisamos el historial de la cuenta (si existe), el ticket promedio del servicio y el margen disponible para adquisición. A partir de ahí definimos el costo por resultado que hace rentable la campaña — no al revés.
Diseñamos la arquitectura de campañas (prospección, retargeting, conversión) y la segmentación de audiencias basada en intereses, comportamientos y públicos similares a los clientes actuales.
Los anuncios que mejor funcionan no parecen anuncios. Producimos creativos — video, imagen, formato carrusel — pensados específicamente para la plataforma y el momento del embudo en el que van a aparecer.
Cada campaña se revisa de forma constante: qué creativos están funcionando, qué audiencias responden mejor, dónde se está fugando el presupuesto. Entregamos reportes claros con métricas que importan para el negocio, no solo alcance.
Trabajamos la gestión de campañas para una marca de servicios especializados en estética (uñas y pestañas), donde el objetivo era llenar la agenda de citas de forma constante sin depender únicamente del boca a boca. Se diseñó una estrategia de contenido + ads combinada: el contenido orgánico genera confianza y el presupuesto publicitario amplifica las piezas que mejor conectan, dirigiendo tráfico calificado hacia WhatsApp y agenda en línea.
Campañas optimizadas con seguimiento mensual de resultados, ajustando creativos y segmentación de forma continua para mantener un costo por cita controlado.
Si quieres que tu presupuesto de ads trabaje con estrategia y no a ciegas, hablemos.
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